Primera «Operación Bizcocho»

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­NOS CUIDAMOS. ¿NOS CUIDAMOS? HACIENDO COMUNIDAD…

Durante las semanas de confinamiento un grupo de voluntarios de la parroquia se ha estado ocupando de llamar por teléfono a nuestros mayores para interesarse por ellos, saber cómo estaban pasando estos días, ofrecer ayuda si tenían algún tipo de necesidad o simplemente prestar una escucha ante esos sentimientos de miedo, tristeza, soledad o aburrimiento que han podido aflorar estos meses.

La misión concluyó hace unos días con la denominada “Operación bizcocho”.
Azúcar, chocolate, harina, nueces, levadura, huevos, ilusión, ganas, entusiasmo, alegría,… han sido algunos de los ingredientes utilizados en la elaboración de estos deliciosos bizcochos. Todos ellos aportados por distintos feligreses que se han hecho eco de ese deseo parroquial de ser uno, de hacer comunidad, de vivir y compartir como lo hacían las primeras comunidades cristianas.

Un trabajo en cadena donde cada eslabón ha sido imprescindible para que otro equipo de voluntarios pudiera hacer llegar esos bizcochos a unos 50 hogares.

Las reacciones de las personas que han recibido esta atención se pueden resumir en tres palabras: Asombro, Alegría, Agradecimiento. La triple A.

Asombro, porque nadie esperaba una llamada de “la Parroquia” preocupándose por ellos, con ganas de escucharlos o queriendo endulzarles estos momentos con un simple detalle, un bizcocho casero.

Alegría, porque han sentido de alguna manera que “su Parroquia” los quería cuidar y estaba pendiente de ellos. Se han sentido parte de algo.

Agradecimiento, porque ellos no habían pedido nada y porque todo había sido preparado con mucho cariño por personas que no conocían de nada.

Y es que, ¿qué es eso de “la Parroquia”, “su Parroquia”?

Pues “nuestra Parroquia” somos todos. Un grupo de personas conocidas o desconocidas que unidas en la Fe se preocupan y se ocupan unos de otros.

En Nuestra Señora del Buen Suceso nos queremos cuidar.

Queremos hacer, ser y vivir la comunidad como los primeros cristianos. Todos somos parte de ella. Cada uno de nosotros es ese eslabón necesario para que no se rompa la cadena.
Contamos contigo. ¿Te apuntas a la próxima “operación”?

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